Por: Juan D Arango, 27 de Agosto de 2020

Hace unos días encontré en las redes sociales un post que me pareció algo condescendiente, pero sin duda alguna es una puerta que me hace pensar en algo que considero realmente trascendental en estos días y creo que requiere algo de reflexión y ¿porque no?, un cambio social. El enunciado de la jovencita decía así: “Esa gente que se cree superior porque no le gusta tiktok ¿todo bien en casa?”.

Esto para empezar me recuerda la famosa novela de H.G Wells “La maquina del tiempo”; Como Wells describe la especie humana del futuro involucionada, alienada y sometida es realmente original. Debo admitir que no la leí completa, de hecho, leí un par de sinopsis, pero me llamo mucho la atención como describe el futuro.

A lo largo de la historia ha habido formas de ganarse la vida, en este mundo que funciona bajo la premisa de generar capital para sobrevivir. La especie humana se ha desenvuelto en muchas disciplinas de manera admirable a lo largo de la historia profundizando saberes en distintos conceptos, creo.

Sin embargo, creo que nos encontramos en una época muy particular de la historia en donde la comunicación entre dos países bastante distanciados se puede dar de una forma instantánea con la facilidad que el Internet ofrece; En donde se encuentra material (me atrevo a decir) de cualquier disciplina y donde el mar del conocimiento desborda las capacidades del tiempo para instruirlas.

Ahora bien, hablemos de comunicación no solo en una lengua, sino en grafías, arte o narcisismo. Así como el Internet tiene cosas realmente increíbles y es uno de los inventos más revolucionarios del siglo pasado, también es un “boom”, una cuestión que resalta la histeria del posmodernismo y nos vemos alienados pero al mismo tiempo en rebelión a nuestro “papa” : el capital.

Acá llego a lo que realmente me parece trascendental y preocupante: la búsqueda por la supervivencia y la facilidad en la comunicación nos lleva a buscar maneras de consumir ocio en todo momento y vivir de él, más grave aún: influenciar en vivir de ello y dispersar la capacidad de discernimiento y de investigación.

El estado natural del cerebro es el ocio.

Como me adhiero a la conclusión del investigador y escritor Geoff Colvin que dice que el cerebro es ocioso por naturaleza, el cerebro no le gusta generar sinapsis nuevas porque ellas conllevan al estrés y que justamente acá esta la guía para alcanzar el gran performance en distintas áreas: en la capacidad que tenga el individuo de sobrellevar por largos periodos el estrés que conlleva la practica deliberada.

Esta perfecto tener momentos de ocio, necesarios para dispersar y despertar el crear, pero adentrarse tiempo completo en una cultura superflua e influenciar a la gente en admirar el cuerpo o cualquier tópico sin un trasfondo investigativo o pedagógico como método para ganarse la vida, considero es realmente preocupante para el futuro. El narcisismo en su máxima expresión.

El “purista” diría que, en un video de John Petrucci se puede ver como toca de rápido, y que le digan que bien que toca tiene un componente narcisista también, si, puede ser. Aunque tal vez esa persona puede estar obviando que el (John Petrucci) está haciendo una clínica y mostrando el punto de cómo lograr técnicas y desarrollar la habilidad para lograr el cometido conceptual. Tal vez, al que llame “purista” es el mismo narcisista que se fija en eso y no en el mensaje pedagógico como tal. ¿Me pregunto?.

En ese mismo `post´ no aguante y metí la cucharada para reflexionar sobre ello, a esto, me encuentro con una observación muy pertinente del amigo Boris Rodriguez al respecto:

“…Pero si me preocupa mucho lo que dice Juan David y es que la brecha entre lo puramente de ocio y las personas que se dedican a hacer ese tipo de material sonoro o visual se está abriendo más, la gente prefiere la inmediatez, lo sencillo, sin importar la trascendencia, le da más valor a lo que encuentre en esta app que a cultivarse, aprender, mejorarse. Y los dineros de promoción y publicidad se los están llevando personas que hacen tik toks o influencers con las tetas afuera para atraer gente y que después están llorando para parecer “más humanos”. Convocatorias que se ganan por likes, lives con más visualizaciones de “una papa mimiendo”… Estamos ante el retroceso como sociedad y como homo sapiens. Los “seres pensantes” …”

¿Nos adentramos en un futuro de seres involucionados como dice H.G Wells en su novela de ciencia ficción?, ¿complaciendo con inmediatez nuestros placeres y solo dedicándonos a vivir el día a día manteniendo el ocio y el narcisismo como fuente de consumo y aprendizaje? Algo un poco oscuro; Sin embargo, tengo fe que ese “presagio” no pasará porque el cambio radica en la reflexión que como especie tenemos que hacernos cada día, ¿Qué tipo y cuanto tiempo estoy consumiendo diariamente (en todos los niveles: arte, música, letras, programas de TV, de internet, etc.)?. Cuestionémonos.

A nivel personal y a nivel social: ¿Hoy me salí de la zona de confort en algún momento?, ¿Hoy aporté en mi actividad diaria a algo investigativo, creativo?, ¿hoy compartí con alguien sobre ello?, adentrémonos en el saber, en la investigación, busquemos la guía, el tutor. Aportemos a la creación trascendiendo nuestras fronteras cualitativas, de experticia y de amor al prójimo.

Camello de todos los días….

*La imagen es una pintura que data de 1597-1599 titulada “Narciso” de Caravaggio. Tomada de Wikipedia. Todos los derechos reservados.

-Recomiendo fuertemente este articulo del Dr. Lucio González Ortega. “Nuevas formas de histeria: globalización del
mercado y repunte de la histeria”.

– Recomiendo fuertemente este libro de Geoff Colvin: “Talent is Overrated”.


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